La dietoterapia por patología se aplica como principio profesional mediante el Proceso de Atención Nutricia (PAN/NCP), marco estandarizado de cuatro pasos secuenciales: evaluación (valoración) nutricia, diagnóstico nutricio, intervención, y monitoreo y evaluación. El diagnóstico se documenta con el enunciado PES (Problema, Etiología, Signos/Síntomas). El tamizaje de riesgo precede a la valoración: NRS-2002 y MUST en adultos hospitalizados, y MNA en el adulto mayor. Toda intervención exige individualización, cambios sostenibles y criterio de canalización, referencia médica y trabajo interdisciplinario.
En sobrepeso y obesidad, el IMC = peso(kg)/talla(m)² clasifica sobrepeso 25.0–29.9 y obesidad ≥30 (clase I 30–34.9, II 35–39.9, III ≥40); en México rige la NOM-008-SSA3-2017 con equipo multidisciplinario. En diabetes, la terapia médico-nutricia y el conteo de hidratos de carbono buscan HbA1c <7% (NOM-015-SSA2-2010); el diagnóstico requiere ayuno ≥126 mg/dL, 2h ≥200 mg/dL, HbA1c ≥6.5% o glucosa casual ≥200 mg/dL con síntomas, y la prediabetes se define por ayuno 100–125, 2h 140–199 o HbA1c 5.7–6.4%.
En hepatopatías y en el paciente oncológico priman consideraciones nutricias generales orientadas a preservar el estado nutricio y la masa muscular, siempre individualizadas. En los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), el papel profesional es la detección, el abordaje responsable y la referencia oportuna al equipo. La orientación alimentaria se apoya en el Plato del Bien Comer (NOM-043-SSA2-2012), con tres grupos: verduras y frutas; cereales; leguminosas y alimentos de origen animal. Ante cualquier signo de alarma proceden la canalización y la referencia médica.
1. El Proceso de Atención Nutricia (PAN), marco que estructura la valoración e individualización del tratamiento dietético en un paciente con obesidad, consta de las siguientes cuatro etapas secuenciales:
El PAN de la Academy of Nutrition and Dietetics define estas cuatro etapas secuenciales que estandarizan la dietoterapia; las demás opciones mezclan actividades clínicas que no constituyen el modelo formal. (Academy of Nutrition and Dietetics — Nutrition Care Process and Model (NCP))
2. En el expediente de un paciente con sobrepeso, el nutriólogo redacta el diagnóstico nutricio como: 'Ingesta excesiva de energía relacionada con falta de conocimientos sobre el tamaño de las porciones, evidenciada por un registro de 24 horas con aporte calórico 40% superior al gasto estimado'. Este formato de redacción corresponde a la estructura conocida como:
El enunciado PES documenta Problema-Etiología-Signos/síntomas, formato estandarizado del diagnóstico nutricio; SOAP es una nota clínica general y ABCD/CONUT corresponden a otros esquemas de valoración, no al diagnóstico en sí. (Academy of Nutrition and Dietetics — Terminología del Proceso de Atención Nutricia (eNCPT/NCPT))
3. Una mujer adulta mide 1.60 m y pesa 76.8 kg. Al calcular su Índice de Masa Corporal, el resultado la clasifica en:
76.8 ÷ 1.60² = 76.8 ÷ 2.56 = 30.0 kg/m², valor que corresponde al límite inferior de obesidad clase I; no elevar la talla al cuadrado llevaría erróneamente a un valor de sobrepeso. (Organización Mundial de la Salud (OMS) — Clasificación del estado nutricional según IMC)
4. Un hombre adulto mide 1.75 m y pesa 110 kg. Conforme a la clasificación de la OMS, su Índice de Masa Corporal corresponde a:
110 ÷ 1.75² = 110 ÷ 3.0625 ≈ 35.9 kg/m², cifra que cae en el rango de obesidad clase II; un error de redondeo podría ubicarla equivocadamente en clase I. (Organización Mundial de la Salud (OMS) — Clasificación de la obesidad por IMC)
5. El tratamiento integral del paciente con obesidad en instituciones de salud mexicanas, incluida la conformación de un equipo multidisciplinario, se rige por:
La NOM-008-SSA3-2017 establece los criterios del tratamiento integral del sobrepeso y la obesidad, incluida la conformación del equipo multidisciplinario; las otras normas regulan diabetes, dislipidemias y orientación alimentaria. (NOM-008-SSA3-2017, Para el tratamiento integral del sobrepeso y la obesidad)
6. Una paciente con obesidad clase I acude a control; en dos tomas consecutivas su presión arterial es de 148/94 mmHg. Conforme a la norma mexicana correspondiente, esta cifra debe interpretarse como:
La NOM-030-SSA2-2009 define hipertensión arterial en el adulto con cifras ≥140/90 mmHg, por lo que 148/94 mmHg debe documentarse y referirse al equipo médico; la 'presión normal alta' corresponde a un rango inferior (130-139/85-89 mmHg). (NOM-030-SSA2-2009, Para la prevención, detección, diagnóstico, tratamiento y control de la hipertensión arterial sistémica)
7. En el plan de intervención de un paciente con obesidad y diabetes mellitus tipo 2 de reciente diagnóstico, la meta de control metabólico establecida por la norma mexicana de diabetes para la hemoglobina glucosilada es:
La NOM-015-SSA2-2010 fija como meta general HbA1c menor a 7%; metas más estrictas (6.0-6.5%) no son la meta poblacional estándar y 8.0% corresponde a metas menos exigentes reservadas a casos particulares. (NOM-015-SSA2-2010, Para la prevención, tratamiento y control de la diabetes mellitus)
8. La herramienta oficial mexicana de orientación alimentaria utilizada para individualizar el plan de alimentación de un paciente con sobrepeso, el Plato del Bien Comer, agrupa los alimentos en:
La NOM-043-SSA2-2012 define tres grupos en el Plato del Bien Comer; agrupaciones de dos, cuatro o cinco grupos corresponden a otros modelos (p. ej., MyPlate o la pirámide clásica), no al esquema mexicano vigente. (NOM-043-SSA2-2012, Servicios básicos de salud. Promoción y educación para la salud en materia alimentaria)
9. Un paciente con obesidad clase II pesaba 100 kg al inicio del tratamiento y, tras seis meses de intervención nutricia individualizada, pesa 92 kg. Este resultado representa una pérdida de peso corporal de:
(100-92)/100 = 8%, cifra dentro del rango de 5-10% que se asocia a mejoría metabólica clínicamente significativa; la pérdida es válida por sí misma y no depende de una cirugía bariátrica. (Principio de manejo nutricio de la obesidad: meta de pérdida de peso clínicamente significativa (5-10%), consistente con NOM-008-SSA3-2017 y guías internacionales de manejo de obesidad)
10. En el seguimiento nutricio de un paciente adulto con obesidad y dislipidemia, el valor de colesterol total considerado recomendable según la NOM-037-SSA2-2012 es:
La NOM-037-SSA2-2012 establece como colesterol total recomendable un valor menor a 200 mg/dL; 240 mg/dL corresponde al umbral de colesterol alto y las demás cifras son distractoras sin respaldo normativo. (NOM-037-SSA2-2012, Para la prevención, tratamiento y control de las dislipidemias)
11. Antes de realizar la valoración nutricia completa a un paciente con diagnóstico reciente de cáncer, el primer paso recomendado consiste en aplicar:
El tamizaje (p. ej., NRS-2002) es el paso previo a la valoración nutricia detallada para identificar riesgo; el cálculo energético y el diagnóstico PES corresponden a etapas posteriores del PAN. (ESPEN Guidelines on nutritional screening / definitions and terminology of clinical nutrition)
12. Para el tamizaje de riesgo nutricional en un paciente oncológico de 78 años de edad, la herramienta específicamente validada para población adulta mayor es:
El MNA está validado específicamente para el tamizaje y valoración nutricional del adulto mayor, a diferencia de NRS-2002 y MUST, diseñadas para población adulta hospitalizada general; la escala de Bristol valora la consistencia de las heces. (ESPEN Guidelines on nutritional screening — MNA validado para el adulto mayor)
13. Para establecer el diagnóstico de desnutrición en un paciente con cáncer mediante los criterios GLIM, se requiere la combinación de:
GLIM exige al menos un criterio fenotípico (pérdida de peso, IMC bajo o masa muscular reducida) más al menos un criterio etiológico (ingesta reducida o inflamación/enfermedad); las demás combinaciones no corresponden al consenso. (GLIM (Global Leadership Initiative on Malnutrition) — criterios de consenso, 2019 (Clinical Nutrition/JPEN))
14. Un paciente con cáncer gástrico pesaba 70 kg hace tres meses y en la consulta actual pesa 65 kg, sin haber buscado la pérdida de peso. El porcentaje de pérdida de peso corporal y su interpretación conforme al criterio fenotípico GLIM son:
(70-65)/70 = 7.14%, porcentaje que al superar el 5% en un periodo de 6 meses satisface el criterio fenotípico de GLIM; confundir el umbral con el de '>10% más allá de 6 meses' o dividir entre el peso actual son errores típicos de cálculo. (GLIM — criterios de consenso, 2019 (Clinical Nutrition/JPEN))
15. Después de establecer el diagnóstico nutricio y la intervención en un paciente con cáncer en tratamiento con quimioterapia, la última etapa del Proceso de Atención Nutricia consiste en:
El PAN concluye con el monitoreo y evaluación, etapa en la que se valora si la intervención logró los objetivos planteados; repetir el tamizaje o suspender el seguimiento no corresponden a esta etapa formal. (Academy of Nutrition and Dietetics — Nutrition Care Process and Model (NCP))
16. Un paciente con cáncer avanzado y desnutrición grave, que ha tenido una ingesta oral mínima durante varias semanas, inicia soporte nutricional. El riesgo clínico prioritario que el equipo debe vigilar durante los primeros días es:
En pacientes con desnutrición grave y ayuno prolongado, reiniciar el aporte nutricional puede desencadenar síndrome de realimentación, caracterizado por caída de fósforo y potasio séricos; la hipercalemia y la hiperglucemia no son los hallazgos característicos descritos. (da Silva JSV, et al. ASPEN Consensus Recommendations for Refeeding Syndrome. Nutrition in Clinical Practice, 2020; guías ESPEN de nutrición clínica)
17. Un paciente con cáncer de páncreas presenta pérdida involuntaria de peso de 6% en los últimos seis meses, sin poder aumentar su ingesta habitual pese a los intentos. Este cuadro es compatible con la definición de consenso de:
La definición de consenso de caquexia oncológica incluye pérdida de peso involuntaria mayor a 5% en seis meses en el contexto de enfermedad neoplásica; sarcopenia primaria, anorexia nerviosa y síndrome de intestino corto son entidades clínicas distintas. (Fearon K, et al. — Consenso internacional sobre definición y clasificación de la caquexia por cáncer, 2011 (Lancet Oncology))
18. De las siguientes, ¿cuál herramienta NO se utiliza como tamizaje de riesgo nutricional en el paciente hospitalizado?
NRS-2002, MUST y MNA son herramientas validadas de tamizaje nutricional; la escala de Glasgow valora el estado de conciencia neurológico y no forma parte del tamizaje nutricional. (ESPEN Guidelines on nutritional screening (NRS-2002, MUST, MNA como herramientas validadas de tamizaje nutricional))
19. Un paciente con cáncer colorrectal presenta pérdida de peso de 8% en tres meses, ingesta oral reducida al 50% de sus requerimientos por saciedad temprana, y refiere que desde el diagnóstico ha limitado voluntariamente sus alimentos por temor a la náusea. El diagnóstico nutricio redactado en formato PES más adecuado es:
El PES debe reflejar el problema de ingesta identificado, su causa (saciedad temprana y temor a la náusea) y la evidencia objetiva (pérdida de peso e ingesta reducida); las demás opciones describen diagnósticos médicos o no están sustentadas por los datos del caso. (Academy of Nutrition and Dietetics — Terminología del Proceso de Atención Nutricia (eNCPT/NCPT))
20. Ante la sospecha fundamentada de un trastorno de la conducta alimentaria en un paciente que acude a consulta de nutrición, la conducta profesional más adecuada del nutriólogo es:
El manejo responsable de un TCA requiere abordaje multidisciplinario; el nutriólogo debe documentar los hallazgos y referir oportunamente, sin intentar tratar el componente psicopatológico de forma aislada ni retrasar la acción. (Principio de abordaje multidisciplinario y referencia responsable en trastornos de la conducta alimentaria (guías clínicas APA / GPC CENETEC))
21. Una herramienta breve y validada para el tamizaje de trastornos de la conducta alimentaria en el primer nivel de atención, compuesta por cinco preguntas de respuesta sí/no, es el cuestionario:
El SCOFF es un cuestionario validado de cinco preguntas para el tamizaje de trastornos de la conducta alimentaria; Findrisc y PHQ-9 tamizan riesgo de diabetes y depresión, y STOP-Bang evalúa apnea del sueño. (Morgan JF, Reid F, Lacey JH — cuestionario SCOFF, herramienta validada de tamizaje de trastornos de la conducta alimentaria (BMJ, 1999))
22. Entre las categorías diagnósticas de trastornos de la conducta alimentaria reconocidas en el DSM-5-TR, además de la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa, se incluye:
El trastorno por atracón es una categoría diagnóstica formal de TCA en el DSM-5-TR, junto con anorexia y bulimia nerviosas; las demás opciones no son diagnósticos de conducta alimentaria. (DSM-5-TR — American Psychiatric Association, criterios diagnósticos de trastornos de la conducta alimentaria)
23. Un elemento que distingue a la anorexia nerviosa de la bulimia nerviosa en los criterios diagnósticos es que la anorexia nerviosa se asocia característicamente con:
La anorexia nerviosa se caracteriza por restricción de la ingesta que conduce a un peso significativamente bajo, mientras que los atracones con conductas compensatorias recurrentes son propios de la bulimia nerviosa; la preocupación por la imagen corporal está presente en ambos trastornos. (DSM-5-TR — criterios diagnósticos de anorexia nerviosa y bulimia nerviosa)
24. Un paciente con anorexia nerviosa y desnutrición grave inicia realimentación supervisada en un servicio hospitalario. El hallazgo bioquímico que con mayor prioridad debe vigilarse por su asociación con el síndrome de realimentación es:
El síndrome de realimentación se caracteriza principalmente por hipofosfatemia (junto con hipocalemia e hipomagnesemia), secundaria al desplazamiento intracelular de electrolitos al reiniciar el aporte de carbohidratos; las demás alteraciones no son el marcador característico. (NICE Clinical Guideline CG32 — criterios de riesgo de síndrome de realimentación; da Silva JSV, et al. ASPEN Consensus Recommendations for Refeeding Syndrome (Nutr Clin Pract, 2020))
25. Una adolescente con diagnóstico médico de anorexia nerviosa tipo restrictivo presenta un IMC de 16.2 kg/m², restringe voluntariamente su alimentación por temor intenso a subir de peso y no percibe su delgadez como un problema. Dentro del alcance profesional del nutriólogo, el diagnóstico nutricio en formato PES más apropiado es:
El diagnóstico nutricio debe limitarse al problema de ingesta y su etiología dentro del alcance del nutriólogo, evidenciado con datos objetivos como el IMC, sin diagnosticar el trastorno psiquiátrico en sí (p. ej., trastorno dismórfico corporal), que corresponde a otra disciplina. (Academy of Nutrition and Dietetics — Terminología del Proceso de Atención Nutricia (eNCPT/NCPT), aplicada dentro del alcance profesional del nutriólogo en TCA)
26. De acuerdo con los especificadores de gravedad del DSM-5-TR para la anorexia nerviosa en el adulto, un Índice de Masa Corporal de 15.5 kg/m² corresponde al nivel de gravedad:
El DSM-5-TR clasifica la gravedad de la anorexia nerviosa en adultos según el IMC: leve ≥17, moderado 16-16.99, grave 15-15.99 y extremo menor a 15; un IMC de 15.5 kg/m² se ubica en el rango grave, no extremo. (DSM-5-TR — especificadores de gravedad de la anorexia nerviosa basados en el IMC)
27. De los siguientes signos identificados durante la consulta nutricia, ¿cuál NO se considera un signo de alarma que amerite referencia urgente a valoración médica o psiquiátrica en un paciente con sospecha de trastorno de la conducta alimentaria?
La preferencia por alimentos frescos y de temporada es una elección alimentaria común sin relevancia clínica de alarma; la bradicardia, la amenorrea y el signo de Russell sí son datos de alarma que ameritan referencia oportuna. (NICE NG69 — Eating disorders: recognition and treatment; Academy for Eating Disorders (AED) — Medical Care Standards Guide (signos de alarma médica en TCA))
28. Un paciente de 19 años acude a consulta de nutrición por deseo de 'bajar de peso rápido'. Durante el interrogatorio se identifican episodios recurrentes de atracón seguidos de vómito autoinducido, al menos dos veces por semana durante los últimos cuatro meses. La conducta más adecuada del nutriólogo en este momento es:
Los atracones recurrentes con vómito autoinducido son datos sugestivos de bulimia nerviosa; el manejo responsable exige reconocer el patrón y referir a un equipo multidisciplinario, evitando prescribir restricción calórica que podría agravar el cuadro. (DSM-5-TR — criterios de bulimia nerviosa; principio de referencia responsable en el manejo multidisciplinario de TCA)
29. De acuerdo con la NOM-015-SSA2-2010, en el paciente adulto con diabetes mellitus la meta de control metabólico para la hemoglobina glucosilada (HbA1c) es:
La NOM-015-SSA2-2010 establece como meta de buen control metabólico una HbA1c menor a 7%; 6.5% corresponde al umbral diagnóstico de diabetes, no a la meta de control. (NOM-015-SSA2-2010, Para la prevención, tratamiento y control de la diabetes mellitus)
30. Un valor de glucosa plasmática en ayuno igual o mayor a 126 mg/dL, confirmado en una segunda determinación, es uno de los criterios establecidos para el diagnóstico de:
Una glucosa en ayuno ≥126 mg/dL es criterio diagnóstico de diabetes; la glucosa en ayuno alterada (prediabetes) corresponde al rango 100–125 mg/dL. (NOM-015-SSA2-2010; American Diabetes Association — Standards of Care in Diabetes)
31. En la curva de tolerancia oral a la glucosa con carga de 75 g, un resultado a las 2 horas de 160 mg/dL corresponde a:
El rango de 140–199 mg/dL a las 2 horas define la intolerancia a la glucosa (prediabetes); un valor ≥200 mg/dL se clasificaría como diabetes. (American Diabetes Association — Standards of Care in Diabetes)
32. Un paciente con diabetes tipo 1 que realiza conteo de hidratos de carbono revisa una etiqueta que indica 45 g de hidratos de carbono por porción. Antes de utilizar este dato para ajustar su plan de alimentación, el nutriólogo debe asegurarse de que el paciente:
El primer paso para un conteo de hidratos de carbono confiable es verificar que la porción consumida corresponda a la porción de referencia de la etiqueta; de lo contrario, el cálculo será incorrecto. (Academy of Nutrition and Dietetics — principios de conteo de hidratos de carbono en diabetes)
33. En el sistema de equivalentes utilizado en México, una ración de hidratos de carbono equivale aproximadamente a 15 g. ¿Cuántas raciones de hidratos de carbono corresponden a una comida que aporta 60 g?
60 g entre 15 g por ración da como resultado 4 raciones; los demás valores resultan de usar una equivalencia distinta a 15 g por ración. (Sistema Mexicano de Alimentos Equivalentes (INCMNSZ) — equivalencia estándar de 15 g de HC por ración)
34. El plan de alimentación de un paciente con diabetes indica 5 raciones de hidratos de carbono para la comida principal, considerando que cada ración equivale a 15 g. ¿Cuántos gramos totales de hidratos de carbono corresponden a esa comida?
5 raciones por 15 g cada una equivalen a 75 g; 50 g resultaría de usar 10 g por ración y 100 g de usar 20 g por ración, equivalencias incorrectas. (Sistema Mexicano de Alimentos Equivalentes (INCMNSZ))
35. Un paciente registra en una comida: una ración de fruta (15 g de HC), dos raciones de cereal (15 g cada una) y una ración de leche (12 g de HC). Si su meta para esa comida es de 60 g de hidratos de carbono, ¿cuántos gramos adicionales puede incluir sin excederla?
La suma registrada es 15+15+15+12=57 g; restando de la meta de 60 g quedan 3 g disponibles. Omitir una ración de cereal llevaría erróneamente a 18 g, y omitir el cereal por completo a 33 g. (Sistema Mexicano de Alimentos Equivalentes (INCMNSZ) — conteo de hidratos de carbono)